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martes, 13 de noviembre de 2007

¿Quién permitió la destrucción del yacimiento en Ponce?



Norma Medina-Carrillo* Especial para Claridad

Es de conocimiento público, que las técnicas y procedimientos de excavación arqueológica que se efectuaron en el yacimiento del Río Baramaya (Portugués) en el barrio Jácanas del sector Baramaya, en Ponce, constituyen una flagrante violación a todos los estándares de investigación arqueológica establecidos en las reglamentaciones vigentes, tanto estatales, como federales, como internacionales.

Los arqueólogos contratados por el Cuerpo de Ingenieros han removido del lugar más de 66 osamentas de nuestros ancestros, sin mediar el protocolo adecuado de antropología forense, ni la autorización legal requerida para realizar el levantamiento, sin establecer la cadena de custodia, como se requiere al transportar este tipo de material arqueológico y sin informar ni solicitar autorización a las autoridades arqueológicas locales. Además, gran parte de los materiales excavados han sido sacados de Puerto Rico, sin mediar la autorización de Consejo de Arqueología Terrestre, en crasa violación a la Ley 112 y a todos los cánones de ética locales e internacionales. Esta flagrante violación de los procedimientos arqueológicos apropiados y a los variados aspectos legales que conlleva el trabajo arqueológico en Puerto Rico, se produjo bajo la autorización de la Oficina Estatal de Conservación Histórica de Puerto Rico, entidad adscrita a La Fortaleza, en acuerdo con el Departamento de Recursos Naturales.

¿Traición al patrimonio del Pueblo de Puerto Rico?
La Oficina Estatal de Conservación Histórica es una oficina adscrita a La Fortaleza, por tanto responde directamente al poder ejecutivo. Esta oficina asesora al gobernador en los aspectos relativos a la implementación en Puerto Rico del “National Historic Preservation Act” de 1966. Esta es la ley aprobada por el Congreso estadounidense que regula los aspectos de conservación histórica de los Estados Unidos y sus territorios. De otra parte, el Consejo de Arqueología Terrestre es el organismo regulador de la Ley 112, “Ley para la Protección del Patrimonio Arqueológico Terrestre de Puerto Rico”, aprobada en 20 de julio de 1988. Bajo la Ley 112, ambas agencias, Recursos Naturales y la Oficina Estatal de Conservación Histórica, participan y forman parte activa como miembros del Consejo de Arqueología Terrestre con derecho a voz y voto en todas las determinaciones del Consejo. La alegación por parte del Director del Consejo de Arqueología Terrestre, Dr. José Luis Vega, consistió en que estos funcionarios le ocultaron al Consejo de Arqueología Terrestre (del cual ambos son miembros activos) la información sobre el trascendental hallazgo arqueológico del Río Baramaya, incurriendo ambos funcionarios, como miembros de Consejo, en conducta anti-ética.

De resultar cierto el señalamiento, el comportamiento de estos funcionarios gubernamentales, en términos prácticos, constituye una alta traición a los intereses patrimoniales del “Pueblo de Puerto Rico” que ambos juramentaron representar antes de asumir el cargo. Cuando el “Pueblo de Puerto Rico” representado bajo la Ley 112 por el Consejo de Arqueología Terrestre, se entera mediante la prensa escrita del hallazgo del poblado precolombino del Río Baramaya, le reclama explicaciones a ambos funcionarios. La respuesta que estos ofrecen se escuda en que el proyecto ocurre amparado en la “Ley Federal” conocida como Acta Nacional de Conservación Histórica, específicamente bajo la estipulaciones de “36 CFR del Advisory Council”, que ellos interpretan como una Ley que se impone sobre la estatal Ley 112 y bajo la cual, aluden que no tienen que darle explicaciones al Consejo de Arqueología Terrestre ni al “Pueblo de Puerto Rico”. Bajo esta mentira se escudan estos funcionarios estatales, para permitirse el atropello a las leyes del Estado Libre Asociado y de paso permitir la destrucción y el saqueo del recurso arqueológico por una compañía estadounidense de arqueología de contrato, la New South Associates.

Sobre este delicado y bochornoso asunto, en primer lugar, queremos señalar que todas las leyes existentes para la conservación del patrimonio cultural, tanto estatales, como federales e internacionales, se amparan en un mismo espíritu y en los mismos principios de proteger, conservar y valorar el patrimonio cultural, histórico, arqueológico y arquitectónico de los pueblos. Cuando interpretamos las legislaciones internacionales para la protección del patrimonio, se parte del criterio de que todos los pueblos son custodios de elementos que le pertenecen a todos los seres humanos, por lo tanto son leyes de consideración nacional y universal. De esta forma se establece en todas las declaraciones internacionales vigentes, desde la Carta de Atenas sobre la conservación de los monumentos de arte e historia de Octubre 1931; la Recomendación que define los principios internacionales que deberán aplicarse a las excavaciones arqueológicas. Nueva Delhi, 1956; la Carta de Venecia, mayo 1964; las Normas de Quito, 1967; la Carta internacional para la gestión del patrimonio arqueológico. ICOMOS. 1990; Declaración de la ciudad de México. 5 y 6 de abril del 2000; la Declaración de Tlaxcala y muchísimos otros documentos y acuerdos internacionales firmados por casi todas las naciones incluyendo a Estados Unidos. Sobre este asunto también existe una amplia legislación producida por la UNESCO la cual está a disposición de todas las naciones comprometidas con la salvaguarda de su patrimonio cultural.

En segundo lugar, queremos desmentir el dato de que la Ley Federal “cancela”, se “impone” o “va sobre” las Leyes Estatales de Protección del Patrimonio Arqueológico. En términos del Acta Nacional de Preservación Histórica y su implementación para la protección del patrimonio cultural del pueblo de los Estados Unidos ésta se aplica en todos aquellos estados y territorios donde no existieran leyes locales que protegieran los recursos patrimoniales de igual o mayor rigor que el Acta. En su sección “36 CFR PART 800 -- PROTECTION OF HISTORIC PROPERTIES”, especifica en “Subpart A-Purposes and Participants (3) Representatives of local governments: A representative of a local government with jurisdiction over the area in which the effects of an undertaking may occur is entitled to participate as a consulting party. Under other provisions of Federal law, the local government may be authorized to act as the agency official for purposes of section 106”.

La Ley Federal estipula a través de toda la Sección 106 que esta Acta Nacional de Conservación Histórica, se conducirá en acuerdo con todos los “Consulting parties”, “gobiernos locales y organizaciones”, “comunidades” y “organizaciones e individuos para asegurar que propiedades históricas sean tomadas en consideración a todos los niveles de planificación y desarrollo”. El Acta incluye además, a “tribus indias y organización Nativa Hawaiana” (Indian tribes and Native Hawaiian organization). Es indiscutiblemente evidente que el Acta Nacional de Conservación Histórica no apela a ignorar a las agencias gubernamentales locales, ni a la comunidad donde se aplica el Acta, todo lo contrario, indica y enfatiza a que se integren en el proceso a todas las partes interesadas incluyendo la participación de los estados y de las comunidades. Siguiendo el espíritu que la inspira, el Acta Nacional de Conservación Histórica se implementa en Estados Unidos en armonía y con las leyes locales existentes para la protección del Patrimonio Cultural y no de manera excluyente como lo ejecutan en Puerto Rico los funcionarios de la Oficina de Conservación Histórica. Lo verdaderamente alarmante del argumento es que quienes excluyen a la Ley 112 del proceso bajo la Ley 106 del Advisory Council, no son las instituciones federales ni los funcionarios federales locales propiamente, sino funcionarios de tercer rango del Estado Libre Asociado de Puerto Rico en su interpretación “a capricho” de la Ley 106.

En tercer lugar, la Oficina Estatal de Conservación Histórica reconoce que no posee en su oficina de Puerto Rico el personal con el peritaje necesario para evaluar los proyectos de Arqueología Subacuática que se someten a la consideración de dicha oficina, por lo cual, transfieren estos casos al Consejo para la Conservación y Estudio de los Sitios Arqueológicos Subacuáticos adscrito al Instituto de Cultura Puertorriqueña y el cual opera bajo la Ley Núm. 10 de 1987. Siguiendo esta misma línea de análisis, tampoco esa oficina posee el peritaje para evaluar o adjudicar asuntos concernientes a la Ley 111 “Ley para la Protección y Conservación de Cuevas, Cavernas o Sumideros de Puerto Rico” por lo tanto, los asuntos referentes a estos aspectos los adjudica el Departamento de Recursos Naturales, quien custodia e implementa la Ley Núm. 111 de 1985. Ambas leyes, la 10 y la 111, son leyes del Estado Libre Asociado de Puerto Rico.

¿Cuál es el forcejeo de la Oficina Estatal de Conservación Histórica con el asunto de incluir las estipulaciones de la Ley 112 en sus consultas? La respuesta es sencilla: hacerle la guerra chiquita, la competencia desleal y promover la difamación pública del Instituto de Cultura Puertorriqueña y las instituciones puertorriqueñas amparándose en la ideología retrógrada del “complejo del colonizado”. Los funcionarios de la Oficina Estatal de Conservación Histórica llevan como política pública a las reuniones, ponencias, vistas públicas y foros donde participan, el discurso de desacreditar públicamente a los arqueólogos, arquitectos y conservacionistas del Instituto de Cultura Puertorriqueña y de paso, a los profesionales del patio. Con esta filosofía van por la vida aplicándole a asuntos de gran seriedad y envergadura una psicología de pre-adolescentes y generando un verdadero problema gubernamental de coordinación y efectividad interagencial (veáse su participación en el reciente caso del San Jerónimo del Boquerón-proyecto Paseo Caribe). Sencillamente los funcionarios de la Oficina Estatal de Conservación Histórica no conforman parte de la solución porque se han empeñado, a lo largo de varias administraciones gubernamentales, a crear el problema.

El problema es de carácter estructural, se ocasiona en la medida en que en Puerto Rico existe una gran fragmentación de las funciones de conservación patrimonial. Estas funciones se implementan desde diferentes agencias y oficinas gubernamentales con variaciones sustanciales en términos de política pública. Los secretarios y directores de muchas de estas funciones no conocen el proceso de la conservación patrimonial que se les transfiere para implementar. Este es el caso del Departamento de Recursos Naturales que tiene a su cargo la implementación de la Ley 111, Ley para la Protección y Conservación de Cuevas, Cavernas y Sumideros de Puerto Rico. Este es el caso también de los Directores del Instituto de Cultura Puertorriqueña a quienes se les designa como presidentes del Consejo de Arqueología Terrestre y Subacuático sin ellos tener peritaje alguno en el proceso de arqueología terrestre ni subacuático.

¿Cómo resolver la protección del patrimonio cultural?

Sin embargo, la solución del problema es simple, economiza dinero, esfuerzo y tiempo, al mismo tiempo que aumenta la efectividad de la gestión gubernamental y maximiza la utilización de los recursos disponibles. Se precisa enlazar todas las funciones para la protección del patrimonio cultural bajo una sola entidad rectora. Una política pública coordinada y concatenada es crucial para orientar el proceso y asegurarse que el esfuerzo se dirija a un mismo objetivo de carácter nacional. Se hace imperativo crear una Directoría de Patrimonio Histórico de Puerto Rico, que tendría a su cargo la función directiva, establecería política pública para toda la nación puertorriqueña, reuniría bajo su tutela todas las legislaciones sobre protección del patrimonio y regularía los programas que involucran el resguardo y protección del patrimonio histórico-arqueológico-arquitectónico de Puerto Rico.

Esta Directoría de Patrimonio Histórico de Puerto Rico deberá ser dirigida por una persona competente que cuente con un amplio peritaje técnico y profesional en conservación patrimonial, además, de una vasta experiencia en el campo. La legislación aprobada por el Estado Libre Asociado de Puerto Rico para establecer la Directoría de Patrimonio Histórico de Puerto Rico deberá a su vez, adoptar las normas y acuerdos internacionales vigentes para la protección y conservación del patrimonio. Deberá también atemperar la legislación estatal con la federal y con las legislaciones internacionales, de manera que éstas se complementen y apoyen una a otras como lo conciertan en su espíritu todas estas leyes. De esta manera Puerto Rico por fin entraría en la dinámica del Siglo XXI a la par con las demás naciones del mundo, en los asuntos relativos a la protección del patrimonio cultural.

Por este medio queremos emplazar a quienes hoy representan al “Estado Libre Asociado de Puerto Rico” para que actúen coherentemente en fortalecer las leyes nacionales y con determinación den un paso al frente, al tomar la rienda sobre nuestros asuntos patrimoniales, como lo hacen todas las demás naciones del mundo.

* La autora es historiadora, arqueóloga y profesora de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Carolina.

Por: http://claridadpuertorico.com/articulos/leer/qui_n_permiti_la_destrucci_n_del_yacimiento_en_ponce

Fuerte crítica a agencias de gobierno


Hace 25 años se conocía de yacimiento en Ponce
Cándida Cotto
ccotto@claridadpuertorico.com

Desde mediados de la década de 1980 el sector Jácanas en Ponce fue identificado por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos (CIE-EU) como un lugar con yacimientos arqueológicos y también figura en el inventario del Registro de Lugares de Yacimientos Arqueológicos del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP). Así lo aseguraron los jóvenes arqueólogos Jaime Pagán Jiménez y Marinés Colón González, de la Coalición Puertorriqueña de Arqueología (CPA).

“Nos encontramos en el 2007 con un sitio arqueológico que casi nunca se encuentra en las investigaciones rutinarias que se hacen en Puerto Rico, lo que todo arqueólogo soñaría encontrarse algún día”, afirmaron sobre la importancia del hallazgo durante una entrevista con este semanario.

La pareja de arqueólogos reveló que la identificación del sector como uno con yacimientos arqueológicos se hizo como parte de los estudios requeridos para el programa de control de inundaciones que el CIE iba a llevar a cabo en la zona de Ponce a mediados de los 80. El CIE contrató a la compañía norteamericana New South (NS), la cual radica en Atlanta, para hacer la investigación. El lugar fue identificado como Ponce -029, hoy conocido como Jácanas. NS es la misma compañía que los arqueólogos puertorriqueños denunciaron que está saqueando y mutilando el yacimiento.

El hecho de que el ICP tuviese conocimiento desde esa fecha de que existía ese lugar le imponía, al igual que a la Oficina de Preservación Histórica (OPH), ser más diligentes en cuanto a procurar su protección. Pagán Jiménez y Colón González acusaron que lo sucedido en Jácanas con el yacimiento arqueológico contiene violaciones tanto a leyes de Puerto Rico como de Estados Unidos. Los expertos en arqueología indicaron que antes de la creación de la OPH, el ICP era el responsable de manejar lo relacionado a yacimientos arqueológicos. La OPH, adscrita a la Fortaleza, fue creada a finales de los años 70 y se le responsabilizó de manejar todos los asuntos federales relacionados con la Sección 106 de lo que se conoce como el “National Historic Preservation Act”.

“Desde ese momento se dislocó la práctica arqueológica, al menos en términos de los procedimientos requeridos por ley de velar y estudiar los recursos culturales. Se separaron los intereses de Preservación Histórica y del Instituto y ya ahí siguió cada cual por su lado”.

Lo ocurrido en Ponce es un ejemplo máximo de esta situación. Los hechos se desarrollaron como siguen: En el 1985 la New South redactó el primer informe oficial, documentando el sitio arqueológico. En los 90 se hace una segunda intervención por parte de esa misma compañía y determina presentar evidencia más clara de lo que allí había. Todavía en ese entonces no se conocía la magnitud del hallazgo. En el 2006, continuando con el proyecto de control de inundaciones, el CIE vuelve a contratar a la compañía News South y ésta a su vez hace un estudio de Fase 2.

Pagán Jiménez, con doctorado en arqueología, y Colón Jiménez, con maestría, ambos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicaron que en un estudio de fase 2 el investigador puede determinar la extensión vertical (es decir de tiempo, profundidad) y la extensión horizontal del recurso arqueológico que se haya descubierto.

A partir de 2006, en el informe de New South se establece la importancia del lugar arqueológico y la posibilidad de que allí hubiese plazas en línea.

“Ya desde el 2006 se sabía que el sitio era sumamente importante. En el 2007 se inicia la labor de fase 3 que en este caso es una mitigación. Se parte del hecho de que no se puede preservar el sitio, posiblemente por la importancia del proyecto (quiere decir la represa) y la mitigación lo que hace es formular un proyecto en el cual se sustrae el recurso que va a ser impactado para proteger los materiales y eliminar los impactos”.

La arqueóloga Colón González añadió: “Estamos hablando también de la Oficina Estatal de Preservación Histórica que estuvo monitoreando los trabajos desde el principio y aprobó cada una de las partes del trabajo de Fase 2, el Informe Final de la Fase 2, aprobó la propuesta de Fase 3, como los trabajos que se estaban llevando a cabo de esta fase. Se cae de la mata, cualquiera de nosotros con un mínimo de conocimiento en arqueología y con un mínimo de respeto a la conservación de nuestros recursos, sabe que lo que hicieron allí fue una mutilación, fue una porquería”, manifestó enfática.

Sobre las denuncias de que New South ha sacado piezas fuera de Puerto Rico los entrevistados aclararon que hablar de número piezas que se hayan sustraído es bien difícil porque en la arqueología se trabaja con fragmentos de cosas. Aunque hicieron la salvedad de que “en este tipo de asentamiento de significativa importancia para nuestra arqueología tiene que haber habido artefactos completos”.

Calificaron de absurdo, información divulgada en la prensa, de que se han llevado 25 piezas. “En un sitio como ése, a estas alturas se han tenido que llevar miles de piezas. Además, los restos humanos, la importancia de lo que se ha excavado, las condiciones en que han escavado los esqueletales, no se sabe si los cuerpos están en Puerto Rico o ya los sacaron. O sea, las violaciones han sido tantas…”, reiteró.

Los arqueólogos denunciaron que el CIE, “nunca ha devuelto nada. Desde los 80 están haciendo estudios aquí y nunca han devuelto nada. Es uso y costumbre no comunicarse con el Consejo, es uso y costumbre no devolver las piezas”. En el caso de Jácanas, se presume que las piezas extraídas están siendo llevadas a las oficinas de New South en Atlanta y de ahí enviadas a otros especialistas para ser “analizadas”.
Con la experiencia del huracán Katrina y bajo la excusa de la “seguridad nacional” el CIE reanudó sus proyectos de canalización y control de inundaciones con lo que han afianzado la práctica de no comunicarse con los consejos estatales de Arqueología y otras entidades.

Los portavoces de la Coalición aclararon que no están en contra de la construcción de la represa. Ambas acciones son compatibles, la continuación del proyecto y la conservación total del hallazgo. El problema es que hasta el momento no hay ningún acuerdo por escrito entre el Gobierno y el CIE de que se vaya a preservar el lugar y de que el material se trate de manera adecuada.

“Por la forma en que se está trabajando ahora sería totalmente imposible crear un centro interpretativo porque la compañía News South está haciendo sus excavaciones de manera tan deficiente que gran cantidad de la información que los especialistas en arqueología pudieran tener se está perdiendo. A final de cuentas, si ellos siguen ahí y luego se abre el sitio, va haber unas hileras de piedras y no mucho que decir de los que allí vivieron, y lo que hacían; no va haber interpretación posible de la vivencia”.

“Lo maravilloso de este sitio es que tiene una frecuencia de ocupación increíble, de casi mil años. Ese es el laboratorio perfecto para un arqueólogo que sepa hacer el trabajo bien”, expresó Colón González.

Según los arqueólogos, la Coalición se mantendrá alerta respecto a la acción del Gobierno por hacer cumplir la Ley 112 y no descartaron el uso de una acción legal. Mientras, se proponen elevar la situación a nivel internacional y presentarla ante la UNESCO con carácter de urgencia.

No obstante, los arqueólogos entrevistados identificaron un saldo positivo sobre lo ocurrido con el yacimiento de Jácanas. “Una cosa tan negativa para nuestro patrimonio arqueológico ha resultado en una exposición para una disciplina tan importante para nosotros los puertorriqueños como lo es la arqueología. Una disciplina que se encarga de estudiar lo que es nuestro pasado, lo que constituye nuestras capas anteriores y constituye lo que es ser puertorriqueño. Nunca hemos estado al margen del desarrollo social de lo puertorriqueño, pero siempre lo hicimos desde la invisibilidad. Esperamos que de una buena vez, el Gobierno, las universidades públicas y otras instituciones se den cuenta que esto es una disciplina seria, que produce conocimiento y que puede cambiar muchas cosas, nuestra propia visión como seres humanos y del mundo en que vivimos”.

viernes, 2 de noviembre de 2007

Promete fondos para yacimiento


Por Ricardo Cortés Chico / rcortes@elnuevodia.com

PONCE - El gobernador Aníbal Acevedo Vilá se comprometió ayer a buscar fondos para continuar, bajo el gobierno estatal, las investigaciones arqueológicas relacionadas al yacimiento encontrado recientemente en el barrio Tibes en Ponce.

Del mismo modo, señaló que buscarán crear un depósito y centro de estudio de piezas arqueológicas que pueda cobijar los artefactos encontrados en éste y otros yacimientos a través de la Isla.

Actualmente, muchas piezas terminan en las casas de los arqueólogos y en almacenes inhabilitados.

“Hay la necesidad de (ver) cómo financiar la labor aquí. Pueden haber aportaciones del gobierno central, del municipio y otras entidades. Esto ya tiene proyección mundial. También hay un planteamiento de la necesidad de establecer en Puerto Rico un lugar de depósito de artefactos arqueológicos... Como país tenemos que hacer inversiones en el futuro en este tipo de cosas... Ya empezamos a buscar los fondos”, dijo Acevedo Vilá durante una visita al yacimiento al que se le dio el nombre de Jácana.

El Primer Ejecutivo no precisó cuánto dinero necesitarán para ambos proyectos y reiteró que debido a la importancia del yacimiento, cuyos artefactos responden a los periodos pretaíno y taíno, se rediseñó la represa Portugués.

José Rosado, director en Puerto Rico del Cuerpo de Ingenieros de los Estados Unidos, señaló que evalúan la construcción de una barrera que impida que la zona se inunde durante eventos de mucha lluvia. Originalmente, en el área del yacimiento se iba a depositar el material que se extraerá para la construcción de la represa.

Acevedo Vilá señaló que durante su administración no se habían atendido los problemas de insuficiencia de fondos en las investigaciones arqueológicas y la falta de un depósito de piezas porque, “desde que llegué a La Fortaleza, éste es el primer planteamiento serio que se me hace”.
Rosado, por su parte, señaló que ya entregaron, al Consejo para la Protección del Patrimonio Arqueológico Terrestre de Puerto Rico, los documentos relacionados a las excavaciones y las piezas de este yacimientos que fueron enviadas a laboratorios en los estados de Florida y Georgia sin el consentimiento de esta entidad.

Reiteró que todas las piezas regresarán a la Isla una vez sean analizadas y que el traslado de las mismas se hizo con el consentimiento de la Oficina Estatal de Conservación Histórica.
Miguel Rodríguez, arqueólogo miembro del Consejo, señaló que todavía no han recibido el inventario de las piezas que se sacaron de la Isla.

Por su parte, Javier Vélez Arocho, secretario del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), admitió que su agencia pudo haber errado al no notificar formalmente al Consejo de Arqueología y permitir que las piezas fueran enviadas a Estados Unidos.

El yacimiento será traspasado al gobierno estatal dentro de unos 60 días, periodo en el que se estima terminarán los trabajos de campo de la empresa.

martes, 30 de octubre de 2007

Rumbo a Atlanta unas 25 piezas


Un miembro del Consejo de Arqueología Terrestre toma fotos del área del yacimiento arqueológico de Tibes, en Ponce, durante una reciente inspección al lugar. Archivo / Tony Zayas

Por José Fernández Colón / The Associated Press

Acusado el Cuerpo de Ingenieros de sacarlas sin permiso.

PONCE - El director del Cuerpo de Ingenieros del Ejército de los Estados Unidos en Puerto Rico y el Caribe, José ‘Chemi’ Rosado, aseguró que unas 25 piezas del yacimiento arqueológico de Tibes fueron enviadas desde Ponce a la ciudad de Atlanta.

No obstante, no pudo ofrecer una lista detallada de las piezas que se llevaron sin informar al Consejo de Arqueología Terrestre, adscrito al Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP).

Rosado especificó, además, que igual número de piezas del yacimiento del río Tanamá, en Arecibo, fueron enviadas al estado de la Florida.

“No podría decir exactamente el número de piezas, pero de Tibes se están enviando ahora. Es un número como el de Arecibo, de unas 25 piezas. De Tibes se han enviado cerámicas, huesos y herramientas de piedra”, sostuvo Rosado.

“Nunca se nos informó”

Miguel Rodríguez, miembro del Consejo de Arqueología Terrestre, criticó al Cuerpo de Ingenieros por continuar sacando piezas arqueológicas de Puerto Rico en violación a la Ley de Patrimonio Arqueológico Terrestre, que dispone que no se podrá sacar ningún material arqueológico sin el permiso y la autorización del Consejo.

“Nunca nos llegó esa solicitud. El Cuerpo de Ingenieros falló de nuevo. Nunca se nos informó que se iban a sacar esas piezas y el próximo martes el Consejo tiene una reunión y vamos a recomendar que se imponga algún tipo de sanción porque nos están engañando”, sostuvo Rodríguez.

Rodríguez aseguró que en la Isla sí se pueden realizar los estudios especializados que Rosado alega se realizan en Estados Unidos a las piezas sacadas del país.

“Todos los arqueólogos hacen laboratorios aquí y si hubiese que hacer alguna prueba fuera lo que se hace rutinariamente es que el arqueólogo solicita permiso al Consejo para sacar la pieza y debe especificar qué estudio se le va hacer a la pieza y cuándo va regresar a su lugar de origen”, destacó.

“Los únicos que no han cumplido con eso son los del Cuerpo de Ingenieros lo hicieron por su comodidad o prepotencia”, denunció.

Se defiende el director

Por su parte, el ingeniero Rosado dijo en entrevista radial (WPUC) que en el caso de las piezas extraídas de Arecibo las mismas están bajo la custodia de la Universidad de Gainsville en la Florida, donde son objeto de estudio.

Rosado indicó que la razón por la cual han sido enviadas esas piezas aAtlanta y Gainsville es porque son lugares donde las entidades son especializadas en estudios de arqueología y reiteró que “muchos de los estudios que se hacen allá, aquí no hay facilidades para hacerlos”.

lunes, 29 de octubre de 2007

Encendida la pugna por excavación en Ponce


Por: Obed Betancourt
EL VOCERO

El "US Army Corps of Engineers" (USACE) del distrito de Jacksonville, afirmó que continuará el contrato que tiene con la compañía norteamericana New South Associates para que en el "site" PO-29 en Ponce excaven "a mano", indicó el arqueólogo del USACE David L. McCullough, inspector del proyecto, en declaraciones escritas para EL VOCERO.

Este agregó que el trabajo en el yacimiento se lleva a cabo en "consulta continua" con la Oficina de Conservación Estatal (SHPO). Precisamente, el trabajo de New South fue duramente criticado por tres arqueólogos del Consejo de Arqueología Terrestre, quienes levantaron una bandera sobre la forma y método en que se trabaja el "site" y alertando sobre la destrucción del mismo y la información que arroja.

McCullough indicó que New South hará un catálogo, un inventario, un récord y mapas de sus hallazgos. Una vez terminado el trabajo de campo, el contratista hará un análisis detallado de los datos que han sido recogidos en el campo y redactará un informe sobre los hallazgos. Este informe será compartido "con todas las partes", las cuales no desglosó.

Los planes a corto plazo en el yacimiento, agregó el arqueólogo, incluyen sólo excavación a mano y una lista de sus hallazgos.

"El Cuerpo de Ingenieros, en consulta con SHPO, tomaron la decisión de detener la excavación con maquinaria de los depósitos arqueológicos cuando el extremo significado del lugar fue aparente la semana pasada. Cuando el Cuerpo de Ingenieros tomó la decisión de rediseñar el área de depósito – de los materiales excedentes de la represa, que serían arrojados precisamente sobre el lugar– y no cubrir el yacimiento arqueológico, esto excluyó la necesidad de excavar el gran área del lugar que previamente íbamos a hacer. Una vez que supimos que el área no sería cubierta por el material, el Cuerpo de Ingenieros y SHPO quisieron preservar lo más posible del área", se sostuvo en el escrito.

Por su parte, el arqueólogo Jaime R. Pagán Jiménez condenó que los funcionarios de gobierno respaldasen las labores de New South. Según el USACE, esta empresa está cualificada por el Gobierno federal. Para el arqueólogo, se ha desautorizado "la decisión de los expertos del propio Consejo".

"Esta situación y la actitud de Javier Vélez Arocho (Secretario de Recursos Naturales y Ambientales) es ya insostenible y le falta el respeto a todos los que sí conocemos de arqueología o de procesos investigativos elementales. No sé qué van a hacer los demás consejales, pero esto es una afrenta intolerable", reiteró. "Hay que hacer algo definitivo y contundente. No puede pasar un día más sin que se detenga por completo el trabajo de New South… Habemos gente fuera de las instancias oficiales dispuestos a lo que sea porque tenemos la razón y la ley de nuestra parte. Se tiene que actuar de una buena vez. No más paños tibios", afirmó.

Mientras, el arquitecto Warren James de Nueva York, nacido en Arecibo, apuntó en un correo electrónico que "la Directora de SHPO y su ‘Chief State Archeologist’ sabían de todo lo que estaba pasando hace meses, y tienen toda la autoridad y jurisdicción para detener al USACE. Aparentemente SHPO se ha dejado manipular por La Fortaleza y están silentes en cuanto a la autoridad que realmente tienen". Warren, que afirma que la compañía para la cual trabaja es experta en el diseño y montaje de museos, galerías y depósitos de arte y material arqueológico, dijo que "lo que están diciendo los arqueólogos locales es cierto".

"Ico" politiza la controversia arqueológica

Mientras tanto, el alcalde de Ponce Francisco "Ico" Zayas politizó la controversia sobre el hallazgo arqueológico en ese municipio y la represa que se construye en las cercanías al indicar que "esa represa estuvo paralizada desde el 1993, cuando Carlos Jirau era el administrador de la ciudad". Precisamente Jirau es el competidor de Zayas en las primarias del PPD por la candidatura a la Alcaldía de Ponce.

"Fue FEMA, que entre 1999-2000 nos cambió a todo el Ponce centro y sus áreas adyacentes a zona inundable porque no se había hecho la represa. Retrasar más la represa pone en riesgo de inundación la vida y las propiedades de cerca de 15,000 familias y supone una carga económica de $4 millones en seguros. Yo me aseguraré, como alcalde, que esos yacimientos se protejan y que de aquí a que se concluya la represa tendremos el lugar para preservar no sólo esos yacimientos sino todos los que se encuentren en Puerto Rico, porque ya nos estamos moviendo en esa dirección", dijo el Alcalde

Fuente: http://www.vocero.com/noticias.asp?s=Locales&n=102032

Photo: Prof. Elia Vega García

jueves, 25 de octubre de 2007

Yacimiento indígena pone de manifiesto conflictos de jurisdicción del ELA

Iñaki Estívaliz
EFE

San Juan.- Un yacimiento arqueológico descubierto en el sur de Puerto Rico el pasado enero puso ayer de manifiesto un nuevo conflicto de jurisdicción entre el gobierno del Estado Libre Asociado (ELA) a EE.UU. y las autoridades federales de este país en la isla caribeña.

El mismo día que el comité de Recursos de la Cámara de Representantes de EE.UU. aprobó un proyecto de ley que contempla la celebración de un referendo antes de diciembre de 2009 para definir el estatus político de Puerto Rico, el gobierno local reclamó su jurisdicción sobre los restos del antiguo poblado precolombino.

Sobre el terreno en el que se encuentra el yacimiento en el municipio de Ponce (sur) el Cuerpo de Ingenieros de EE.UU. estaba trabajando en la última fase de la construcción de una represa en el Río Portugués para sacar de zonas inundables a unas 13.000 familias con una inversión de 247 millones de dólares.

Las obras quedaron paralizadas el lunes por orden del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), que reclamó su jurisdicción sobre el hallazgo e instó también a que el Cuerpo de Ingenieros desistiera de seguir sacando piezas arqueológicas de la isla para llevarlas al estado de Georgia.

"Las decisiones tomadas responden al reconocimiento de que es el Estado Libre Asociado de Puerto Rico el quien tiene jurisdicción primaria sobre la protección del patrimonio histórico y cultural puertorriqueño", sostuvo hoy el secretario de la Gobernación, Jorge Silva Puras.

"Todo descubrimiento dentro de los límites territoriales del ELA debe ser referido al Consejo Arqueológico Terrestre (dependiente del ICP) para su debida evaluación", añadió en un comunicado de prensa.

Silva Puras aseguró que bajo la tutela del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) de Puerto Rico y el ICP se garantizará "salvaguardar el valor de este importante yacimiento arqueológico" mientras se garantiza la "protección a la vida y a la propiedad de los ponceños".

Informó de que el DRNA está ofreciendo vigilancia las 24 horas en el lugar del yacimiento arqueológico "para evitar posibles saqueos".

En el yacimiento, en el que se han encontrado 66 osamentas en un batey (plaza ceremonial) de 40 metros por 50, 16 piedras talladas con inscripciones indígenas y decenas de artefactos, se han identificado restos de dos periodos indígenas, el "monserrate" (del 700 al 900 después de Cristo) y el "chicoide" (1200-1500).

El director del ICP y presidente del Consejo para la Protección del Patrimonio Arqueológico Terrestre, José Luis Vega, explicó que los trabajos de extracción que realiza en el yacimiento la compañía New South Associates por encargo del Cuerpo de Ingenieros de EE.UU. se han realizado sin la autorización de esas instituciones locales.

Indicó que por medio de una ley de 1988, que regula "el patrimonio del pueblo de Puerto Rico", es el Consejo del ICP el que "tiene jurisdicción sobre todos aquellos proyectos" y "establece ciertas obligaciones respecto a toda obra de excavación" aunque "el Cuerpo de Ingenieros de EE.UU. sea quien realice la obra".

Puerto Rico fue una colonia española hasta 1898, cuando tras la guerra Hispanoamericana pasó a manos de EE.UU. y en 1952 firmó su Constitución como ELA, lo que limita su autonomía en asuntos como protección de fronteras o acuñación de moneda.

La Asamblea General de la ONU sacó a Puerto Rico de la lista de colonias en 1953, aunque desde la década de 1970 el Comité de Descolonización aprueba cada año una resolución apoyando el derecho de los puertorriqueños a su autodeterminación y desde la isla se pide que el caso de la isla se discuta en la Asamblea General.

Los puertorriqueños tienen la ciudadanía estadounidense desde 1917, pero aunque las leyes federales apliquen en Puerto Rico, los boricuas que viven en la isla no tienen derecho a votar en las elecciones presidenciales.

Las ideologías de los tres partidos políticos históricos giran en torno a su postura con respecto al estatus político de la isla.

El Partido Nuevo Progresista (PNP) aboga por la anexión a EE.UU. como estado 51, el Partido Popular Democrático (PPD) defiende el fortalecimiento del ELA pero definiéndolo como soberano, y el Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) quiere la autodeterminación. EFE

miércoles, 24 de octubre de 2007

Reunidas agencias por yacimiento arqueológico


(AP) — El director ejecutivo del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), José Luis Vega, se reunirá la tarde de hoy con funcionarios del Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA) y de la Oficina Estatal de Conservación Histórica para establecer el plan de acción a seguir para proteger el yacimiento arqueológico encontrado en Ponce hace dos años.

Vega indicó que lo importante es que las autoridades con injerencia en el asunto como el DRNA, la Oficina Estatal de Conservación Histórica y el Cuerpo de Ingenieros de Estados Unidos definan la política pública por la que se regirán en cumplimiento con la Ley 112, que regula la práctica arqueológica en la Isla.

‘‘La idea es la protección del sitio arqueológico, establecer lo que sería la política pública en cumplimiento de las leyes vigentes y que todas las instancias concernidas... adopten medidas para cumplir adecuadamente con las leyes estatales’’, expresó tras salir de una vista senatorial sobre los problemas de acceso al Fortín San Gerónimo.

‘‘Lo más importante es establecer un plan de acción para estudiar y salvaguardar el yacimiento arqueológico. Ya más o menos tenemos el cuadro bastante claro, es cuestión de armonizar nuestras acciones’’, manifestó.

El poblado taíno fue hallado en medio de los trabajos preparatorios para la construcción de una represa para el Río Portugués.

El Consejo de Arqueología Terrestre, adscrito al ICP, ordenó el lunes la paralización temporera de los trabajos de excavación en el yacimiento indígena descubierto en el barrio Tibes de Ponce.

martes, 23 de octubre de 2007

INDIOS FRENAN REPRESA EN PONCE


El ICP ordenó detener la construcción debido al hallazgo de un yacimiento arqueológico.

Por Sandra Caquías Cruz / end.scaquias@elnuevodia.com

PONCE - Las obras de construcción de una represa en el río Portugués en esta ciudad fueron detenidas temporeramente ayer, tras haberse encontrado en el lugar lo que parece ser un poblado indígena de considerable antigüedad e importancia, confirmaron ayer portavoces del Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP).

La arqueóloga Diana López, del Consejo de Arqueología del ICP, encabezó una visita ayer en el área donde, antes de poner el pie, ordenó que se detuvieran los trabajos de excavación y extracción de piezas arqueológicas, así como el envío de éstas a Estados Unidos.

En la tarde, personal del ICP se reunió con el secretario de Recursos Naturales y Ambientales, Javier Vélez Arocho, proponente de la construcción de la represa, y confirmaron la decisión de detener las obras mientras se dilucida qué se hará con el yacimiento.

Las obras tienen un valor de $247 millones y sacaría de vivir en zonas inundables a unas 13,000 familias de la zona oeste de Ponce.

La represa es la fase final de un ambicioso proyecto que el Cuerpo de Ingenieros desarrolla, conocido como Bucaná-Portugués, que incluye la construcción de dos represas, la canalización de varios ríos y el desarrollo de áreas recreativas.

El yacimiento, del cual El Nuevo Día informó en enero de este año, evidencia más de una cultura indígena y hasta ayer se habían encontrado 66 osamentas. Está en tierras que quedarán bajo agua cada vez que suba el nivel de la represa a consecuencia de las lluvias.

Milenario hallazgo

En varias áreas del yacimiento hubo excavación con maquinaria, de hasta cuatro pies de profundidad, para remover corteza terrestre y poner al descubierto el poblado indígena.

La arqueóloga Marisol Rodríguez, ayudante especial del director del ICP, explicó que se trata de un yacimiento del periodo monserrate (700 al 900 después de Cristo) y el chicoide (1200 al 1500 después de Cristo).

Entre los hallazgos se encuentra un batey de 40 x 50 metros, la ubicación de un bohío, 16 piedras talladas con petroglifos y osamentas, algunas enterradas de espalda a la superficie o debajo de lo que fue un bohío y otras con vasijas, además de decenas de artefactos tallados por los indios. Se estima que el área cubre unas nueve cuerdas.

Chris Espenshade, arqueólogo de la compañía New South Associates, contratada por el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos para realizar la excavación, informó que enviaron piezas al estado de Georgia, pero no especificó la cantidad. “En Puerto Rico no hay un centro de curación certificado. La idea es regresarlas”, dijo.

Depósito de tierra

El yacimiento está a pocos pasos de un río, justo en la parte posterior de una antigua residencia de la comunidad Tibes, vecindario expropiado hace más de una década para dar paso a la construcción de la represa.

El ingeniero residente del proyecto, Pablo Vázquez explicó que el área del yacimiento estaba identificada como el lugar donde depositarían la tierra que necesitan extraer del lugar de donde se removerá la piedra que utilizarán en la construcción de la represa.

Desde enero, el ICP sabía del descubrimiento y le escribió al Cuerpo de Ingenieros para pedir una explicación sobre los trabajos en ese yacimiento, hasta ahora conocido como Ponce 29. El número obedece a la cantidad de yacimientos descubiertos en esta ciudad.

Photo: Miembros del Consejo de Arqueologia para la proteccion del patrimonio cultural y terrestre adscrito al ICP visitaron los terrenos del Barrio Tibes de Ponce. (Tony Zayas/END)

viernes, 19 de octubre de 2007

Peligra tesoro arqueológico


Por: Obed Betancourt
EL VOCERO

El país pudiera perder bajo las aguas el yacimiento arqueológico más importante que se haya descubierto en la isla, tanto o más que el Parque Ceremonial de Caguana en Utuado o el de Tibes, en Ponce. Este yacimiento consta de un poblado indígena completo, con todo y parque ceremonial, en el que se ha encontrado un gran número de osamentas completas e importantes artefactos indígenas. El país en general no había tenido conocimiento, hasta ahora, del extenso y complejo hallazgo.

El lugar ha sido trabajado con tanto bajo perfil que ni siquiera el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP) ha visitado el lugar aún.

Precisamente a una milla arriba de donde el Cuerpo de Ingenieros (COE por sus siglas en inglés) construirá una represa sobre el Río Portugués, en Ponce, se ha descubierto el yacimiento que, sin embargo, será arropado por las aguas cuando ocurran inundaciones y la represa necesite bajar su nivel para evitar que el río se salga de su cauce, indicó vía telefónica a EL VOCERO el gerente de proyecto, ingeniero Alberto González, desde Jacksonville, Florida. El descubrimiento se hizo en el área Bucaná Portugués, donde se pensaba tirar relleno y otro material desechable.

González informó que se contrató la compañía New South Associate, con sede en Georgia, para que realice los estudios arqueológicos por fases, que comenzó en el 2003.

El geólogo John Conway explicó –por su parte– que la represa es de un nivel mediano-pequeña, de unos 220 pies de alto, y se está construyendo para prevenir y controlar las inundaciones en el área de Ponce causadas por el Río Portugués. Esta no es una represa de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados, que sirve de fuente de agua potable.

González sostuvo que el COE ha coordinado sus trabajos arqueológicos con la Oficina de Preservación Histórica y con el Departamento de Recursos Naturales y Ambientales (DRNA), que es el patrocinador del proyecto, y la agencia a la que se le dará la represa cuando se termine.

Por su parte, un portavoz del ICP indicó a EL VOCERO que hasta ahora no han recibido de ese proyecto una solicitud de consulta de hallazgos arqueológicos. Belford Matías, director interino del Consejo de Arqueología Terrestre del ICP, dijo –no obstante– que "en términos generales" el ICP conoce que se están realizando en el área dichos estudios arqueológicos. Pero, añadió, al momento no se han radicado solicitudes de consulta con los especialistas de la agencia, ni los proyectistas se han comunicado con ellos, por tanto, si se ha encontrado un hallazgo arqueológico importante, el ICP no lo sabe. No obstante, Matías dijo que inclusive el ICP "pudiera entrar" a hacer la consulta. Por ley estatal, todas las construcciones del país tienen que explorar si hay yacimientos arqueológicos y detener las obras y revelar al ICP si los encuentran. El ICP entonces envía sus arqueólogos para una evaluación más profunda. Mientras tanto, se detienen las obras.

El secretario del DRNA Javier Vélez Arocho confirmó a EL VOCERO que este es un "descubrimiento espectacular". "La gente no sabe que está allí", señaló. Afirmó que éste puede ser el yacimiento arqueológico "más grande que existe" en la isla. Las tierras en que se construirá la represa de control de inundaciones pertenecen al DRNA. "Ni siquiera el ICP ha ido" al lugar, confirmó Vélez Arocho.

A unas millas al sur de la represa que se construirá existe el importante yacimiento arqueológico de Tibes.

Las investigaciones arqueológicas en el Río Portugués se encuentran en su fase 3, de excavación y documentación. Hasta ahora se han encontrado petroglifos, cerámicas, fundaciones de casas, cancha y osamentas completas, es decir, un poblado completo. Estas osamentas serán sometidas a investigaciones forenses para conocer su antigüedad.

González dijo, contradiciendo a Vélez Arocho, que el Consejo Arqueológico del ICP está consciente de los trabajos que realiza el COE porque el DRNA es miembro de esa entidad, y los arqueólogos le han sometido al DRNA descripciones detalladas de los hallazgos.

El arqueólogo David McCullough indicó que "el yacimiento es importante", con características únicas para esa área del sur de Puerto Rico, y sobre todo por la gran cantidad de osamentas completas que han encontrado.

González señaló que el yacimiento yacerá bajo las aguas pero sólo por periodos cortos de tiempo, mientras duren las inundaciones que azoten el sector, y espera, dijo asesorado por McCullough, que el agua no perjudique el lugar.

Aunque el yacimiento no está disponible para el público en general, sí lo estará para eventuales investigaciones del ICP.

El gerente de proyecto indicó que la represa no está en construcción todavía, y que hacen planes para coordinar la construcción mientras se hace el estudio arqueológico.

No obstante, tuvo que admitir que no se ha decidido qué se hará con los hallazgos una vez se terminen los estudios. "Eso está en manos del contratista", dijo, aunque adelantó que éstos podrían ser transferidos al DRNA, una agencia que dijo no tiene "expertise" en materia arqueológica.